
Oklahoma City, EE.UU.- El Thunder es campeón de la NBA y el plan de Presti, lejos de haber llegado al final, recién está en su prólogo. El gerente general de OKC cambió las reglas de la NBA. Fuera de la cancha y, como consecuencia, dentro. Su teoría la elaboró desde la praxis. Como Atlas, cargó el globo terráqueo sobre sus hombros: mientras los fanáticos se deleitaban en otros equipos con la acumulación de Big Three, mientras la NBA se apoyaba en la lógica del marketing de estrellas, el Thunder perdía partidos uno tras otro. Y lo hacía por algo: para poder luego ganar.

¿Quién está dispuesto al sacrificio, a la burla, a la desazón del presente para alcanzar -si todo sale bien- el paraíso a futuro? Mark Daigneault desde el banco de suplentes. Y Presti, por supuesto, desde las oficinas. Suena sencillo, pero hay que convencer a todos de que este plan, hasta esta misma noche sin resultados concretos, podía funcionar. Y cuando decimos a todos, es a todos: a los dueños, a los jugadores y a los fanáticos.
Sin embargo, no fue uno, ni otro, ni otro el que llevó a Oklahoma City a la gloria. El líder que guio a la franquicia a El Dorado fue un jovencito canadiense que llegó años más tarde. Que logró este año llevarse el MVP de serie regular y Finales: Shai Gilgeous-Alexander, todo un ignoto dentro de la liga hasta que Presti apuntó su mira a Los Angeles Clippers. Hagamos un poco de memoria: para hacerse con sus servicios se desprendieron de Paul George, en ese momento una estrella exigida por Kawhi Leonard para acompañarlo en Los Ángeles. Oklahoma City dijo que sí, y empezó la hazaña de reconstrucción: además de Shai, se llevó múltiples picks de Draft. El aficionado promedio se reía de Presti en aquellos tiempos. Lo llamaban ‘coleccionista de picks’. Un freaky excéntrico con mirada perpetua en el futuro.

Con uno de esos picks recolectados en ese cambio, el Thunder tomó a Jalen Williams con el pick 12 del Draft 2022. Dicho de otro modo, al desprenderse de Paul George, OKC encontró a su dúo maravilla. A su propio niño Dios, su Michael Jordan, junto a su guardaespaldas multifunción, la versión posmoderna de Scottie Pippen.
Pero claro, faltaba el tercer mosquetero. La pincelada para finalizar la obra maestra hecha en silencio. Y así llegó Chet Holmgren, segundo en el Draft 2022, quien se lesionó por toda la temporada en su año debut y recién explotó como Sophomore.
De cada salida, Presti ahorraba con picks. Pasó cuando le permitió irse a Westbrook a los Rockets. Arribó Chris Paul y fue mentor de Shai. Lu Dort y Aaron Wiggins se sumaron con contratos de doble-vía, lo que le dio a la franquicia flexibilidad salarial para seguir edificando el master plan.
Ya consciente de lo que necesitaba, esta temporada baja concretó el desembarco de Alex Caruso, clave en la obtención de este título, quien llegó a cambio de un Josh Giddey que terminaba su contrato. El Factor X del equipo ya extendió por 81.1 millones por cuatro temporadas. Y la apuesta por Isaiah Hartenstein para acompañar a Holmgren fue fantástica: tres años y 87 millones parecían mucho por el enérgico interno ex-Knicks, pero terminaron siendo una ganga.
Conseguidas las piezas del ajedrez, la visión se transformó en misión. Construyó, quizás, la mejor defensa perimetral de la historia. Con Lu Dort, Jalen Williams, Alex Caruso y Cason Wallace, seleccionado con el pick 10 del Draft de 2023 por Dallas Mavericks y traspasado a cambio de Dereck Lively y Davis Bertans.

Pocas veces en la historia hubo un equipo campeón más justo que el Thunder en la temporada 2024-25. Sí, es cierto, necesitó siete partidos para vencer a un durísimo equipo de Pacers, pero fue favorito en la previa y cumplió. No es fácil cuando juega la falta de experiencia en situaciones definitorias.
Primero dominó la serie regular con 68 victorias y 14 derrotas. Luego fue quebrando rivales en el Oeste (Memphis Grizzlies, Denver Nuggets y Minnesota Timberwolves) hasta alcanzar las Finales. Y Shai, recibido de súper estrella, fue MVP de la primera instancia del torneo y también de la definición de campeonato.
Tres años después de ser el hazmerreír de la NBA (22 triunfos y 58 derrotas), el Thunder alcanza la gloria máxima: el trofeo Larry O’Brien. Vuelve a ser campeón de la NBA 46 años después de la última vez (1979), cuando la franquicia se llamaba SuperSonics y residía en Seattle.
El plan de Presti tuvo visión. Tiene misión. Y también ahora tiene futuro, porque Oklahoma City se transformó en el segundo equipo más joven en ganar un campeonato desde que Portland Trail Blazers lo logró en 1978.
El convenio colectivo de trabajo cambió el mapa financiero de las franquicias. Presti fue el primero en leer la letra chica y transformó esa sapiencia, esas horas de estudio, esa manía por leer un libro más que los demás, en éxitos dentro de la cancha.




