Anahí Ruiz

Durante mi labor como Asesora Financiera he tenido la oportunidad de platicar con personas con diferentes ocupaciones y perfiles de tolerancia al riesgo en términos financieros; sin embrago, una característica en común que me encuentro entre las personas que van marcando al diferencia en su ámbito profesional o personal y que han alcanzado en diferentes medidas el éxito para sí mismos es la conciencia financiera que les permite comprender la naturaleza de las inversiones e ir a la acción al precisamente invertir.

Y es importante destacar que cuando hablo de “éxito” no me refiero a la acumulación de grandes sumas de dinero, sino a la comprensión de que la trascendencia de la existencia reside en el número de vidas que nuestra presencia y acción logran mejorar por el hecho de ser, hacer y estar. Y ellos claro, entienden que el dinero es un medio y no un fin, que es un recurso que fluye en la medida en la que sepamos manejarlo, aprovecharlo y hacerlo crecer como cualquier otro recurso social o natural.

Las personas exitosas invierten, no sólo en activos económicos; invierten en su salud, en su protección y la de su familia, en su personal, en el desarrollo humano propio y de quienes los rodean o trabajan con ellos, invierten en su crecimiento intelectual, emocional y espiritual, e invierten también en mejorar su entorno.

Resulta importante reconocer que para realizar este tipo de inversiones no se necesita de un fuerte capital económico; se invierte tiempo, esfuerzo, voluntad y hasta disciplina. Aunque parece trillado todo lo invertido regresará y generará rendimientos que ahora, no me queda duda, se convierten tarde o temprano en recursos materiales para seguir aportando aún más.

El escritor Anthony Robbins habla en varias de sus obras sobre el concepto de “modelar” y se refiere a ello como la capacidad de emular acciones, actitudes y hasta formas de comunicarse de aquellos de quienes aspiramos a tener los mismos resultados; otros autores se refieren a este fenómeno como contagio de conductas o simplemente sinergia social y no es más que para tener los resultados que queremos, debemos hacer las acciones que quienes ya los tienen han realizado –¡vaya, copiar el camino!- así que sirva este texto como una invitación para encontrar a quien modelar y comenzar a hacerlo. A veces los modelos están más cerca de lo que creemos, en la familia, en el trabajo, en el equipo deportivo e incluso entre personas con las que no tenemos ningún tipo de relación.

Si al ver a alguien que te parece exitoso te has preguntado “¿Cómo le hizo?”, investígalo y hazlo. Tú, tu entorno y tu futuro te lo agradecerán.

Yo soy Anahí Ruiz, Asesora en Finanzas Personales. Sígueme en Facebook como ARFinanzasPersonales y en Instagram como AR.FinanzasPersonales y tracemos juntos el mejor camino, hacia tus metas financieras. ¡Hasta la próxima!

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