
Estados Unidos, 17 de julio de 2026.- Un equipo internacional de astrónomos logró un avance histórico en la exploración espacial al detectar, por primera vez, indicios de una atmósfera en un planeta rocoso con características potencialmente habitables. El hallazgo se realizó en el exoplaneta LHS 1140b, una supertierra que podría conservar condiciones favorables para la presencia de agua líquida.
Durante años, la búsqueda de atmósferas fuera del Sistema Solar se había concentrado principalmente en planetas gigantes gaseosos, muchos de ellos demasiado calientes para albergar vida como la conocemos. Sin embargo, este nuevo descubrimiento marca un cambio importante, ya que demuestra que también es posible estudiar la composición atmosférica de mundos rocosos similares a la Tierra.

LHS 1140b se encuentra a aproximadamente 50 años luz de distancia y tiene una masa cinco veces superior a la de nuestro planeta, además de un radio cerca de un 70 % mayor. Debido a sus características, los científicos lo clasifican como una supertierra, un tipo de planeta que podría tener una superficie sólida y capacidad para mantener una atmósfera durante largos periodos.
El estudio, dirigido por investigadores de la Universidad de Harvard y publicado en la revista Science, confirmó la presencia de helio en la atmósfera del planeta mediante observaciones realizadas con el espectrógrafo WINERED, instalado en el Observatorio Las Campanas, en Chile.
Los científicos analizaron la luz de la estrella alrededor de la cual orbita LHS 1140b cuando el planeta pasó frente a ella. Al estudiar cómo los gases de la atmósfera absorbían parte de esa luz, encontraron la señal característica del helio, confirmando las predicciones de modelos teóricos que sugerían que algunos planetas podrían perder hidrógeno y conservar este gas más ligero.
Aunque el helio de LHS 1140b está escapando lentamente hacia el espacio a causa de la radiación y los vientos de su estrella, el planeta ha logrado mantener parte de su atmósfera durante más de 3.000 millones de años. Esto resulta especialmente relevante porque las enanas rojas, estrellas más pequeñas y frías que el Sol, suelen emitir fuertes niveles de actividad que pueden afectar la atmósfera de los planetas cercanos.

Los investigadores señalan que la distancia de LHS 1140b respecto a su estrella le permite recibir una cantidad moderada de energía, una condición que podría favorecer la conservación de gases y aumentar las posibilidades de encontrar ambientes compatibles con la vida.
El descubrimiento abre una nueva etapa en el estudio de exoplanetas, ya que permitirá investigar si este mundo cuenta con océanos, continentes u otras características que puedan hacerlo habitable. Además, demuestra que los observatorios terrestres pueden desempeñar un papel clave en la exploración de atmósferas lejanas y complementar las observaciones realizadas por grandes telescopios espaciales.
La detección de helio en LHS 1140b representa un importante paso hacia la comprensión de cómo evolucionan los planetas rocosos y acerca a la ciencia a responder una de las mayores preguntas de la astronomía: si existen otros mundos capaces de albergar vida.




