
Arabia Saudita, 01 de septiembre de 2026.- Mucho antes de los logotipos, eslóganes y campañas publicitarias, una comunidad de la antigua Arabia ya habría desarrollado una identidad cerámica que podía ser reconocida a cientos de kilómetros de su lugar de origen.
Un estudio internacional, liderado por investigadores de la Universidad de Viena, identificó en el oasis de Qurayyah, en el noroeste de Arabia Saudí, una tradición alfarera de hace unos 3.200 años que reúne características comparables a las de una marca moderna.
La llamada cerámica pintada de Qurayyah destacaba por sus diseños en colores negro y rojo, con representaciones de leones, cabras montesas, avestruces y toros, además de escenas rituales con figuras humanas. Su estilo habría generado una identidad visual suficientemente reconocible como para diferenciarla de otras producciones.

Los investigadores analizaron fragmentos de cerámica y su composición química para determinar su procedencia. Encontraron piezas con una huella química similar a la de Qurayyah en Tell el-Kheleifeh, a unos 130 kilómetros del oasis, y en Timna, lo que demuestra que algunas vasijas llegaron a lugares alejados de su centro de producción.
El equipo considera que la cerámica cumple varios elementos asociados con una marca: identidad visual, producción especializada, continuidad tecnológica, circulación a larga distancia y reputación, entre otros.
Aunque los científicos advierten que aún no existen pruebas suficientes para reconstruir una amplia red comercial, el hallazgo revela que hace miles de años ya existían productos con una identidad reconocible y valorada más allá de su lugar de origen.
En otras palabras, mucho antes de la manzana de Apple, una cerámica del desierto de Arabia ya tenía su propia “marca”.





