
Estados Unidos, 05 de octubre de 2026.- Un equipo internacional de investigadores desarrolló un nuevo método capaz de analizar el envejecimiento biológico y posibles alteraciones cognitivas a través del habla. El estudio fue publicado en la revista Science Advances.
Los científicos crearon un llamado “reloj del habla”, entrenado con grabaciones de 2,928 personas hispanohablantes de Argentina, Chile, Colombia, México y Perú, de entre 18 y 88 años. Entre los participantes había personas sanas, así como pacientes con deterioro cognitivo leve, alzhéimer y diferentes tipos de demencia frontotemporal.
La herramienta analiza cientos de características del habla, como la velocidad, las pausas, el tono, el vocabulario, el contenido emocional y la forma en que se organizan las palabras. Con estos datos, los modelos de inteligencia artificial estiman la edad de una persona a partir de su voz y la comparan con su edad cronológica.

Los resultados fueron llamativos: quienes presentaban una “edad del habla” mayor a la esperada también mostraban señales de envejecimiento acelerado y un menor rendimiento en distintas pruebas de memoria, función ejecutiva y capacidades cognitivas.
Las personas sanas registraron las menores diferencias entre su edad real y la edad estimada mediante el habla, mientras que las brechas aumentaron progresivamente entre quienes tenían alzhéimer y otras formas de demencia.
Los investigadores señalan que la voz también podría reflejar factores relacionados con la salud cerebral, el envejecimiento biológico e incluso las condiciones sociales en las que una persona ha vivido.

Una de las principales ventajas de esta tecnología es que el habla puede registrarse a distancia, de manera no invasiva, repetida y a muy bajo costo, lo que podría facilitar futuras herramientas de evaluación en comunidades con poco acceso a estudios médicos especializados.
Sin embargo, los científicos advierten que el “reloj del habla” todavía no es una prueba diagnóstica para la demencia y se requieren más estudios para determinar si puede predecir quién desarrollará deterioro cognitivo en el futuro.
Aun así, los resultados abren una posibilidad sorprendente: la voz podría contener mucha más información sobre nuestro envejecimiento de la que se pensaba.




