Estados Unidos, 12 de octubre de 2026.- La misión GIMLI buscará evidencias de antiguos tubos de lava en la Luna, estructuras que podrían convertirse en refugios naturales para los astronautas de futuras expediciones.

La exploración espacial podría estar cada vez más cerca de descubrir nuevos espacios que faciliten la permanencia humana en la Luna. La NASA ha seleccionado el proyecto GIMLI, una investigación científica que busca determinar si un misterioso pozo lunar es la entrada a una extensa cueva subterránea formada hace miles de millones de años por la actividad volcánica.

El lugar de estudio es el Marius Hills Pit, una cavidad ubicada en la región de las Colinas de Marius, en el Oceanus Procellarum, en la cara visible de la Luna. El pozo fue descubierto en 2009 por la sonda japonesa Kaguya y, desde entonces, ha despertado el interés de los científicos por la posibilidad de que conecte con un antiguo tubo de lava.

Para investigar esta hipótesis, el proyecto GIMLI, liderado por el Instituto de Ciencias Planetarias (PSI), utilizará instrumentos especializados que permitirán analizar el subsuelo lunar. Entre ellos se encuentran un radar de penetración terrestre, sensores sísmicos, un gravímetro y cámaras para estudiar las características del terreno y determinar si existe una cavidad bajo la superficie.

La investigación pretende recuperar y combinar técnicas geofísicas que podrían ofrecer información detallada sobre la estructura interna de la Luna. Los equipos serán transportados mediante la iniciativa de Servicios Comerciales de Carga Lunar (CLPS) de la NASA, con financiación del programa PRISM y la colaboración de la Agencia Espacial Noruega y la empresa Honeybee Robotics.

Uno de los principales objetivos del proyecto es establecer si el pozo funciona como una especie de claraboya que da acceso a un antiguo conducto volcánico. Estas formaciones podrían haberse originado durante periodos de intensa actividad volcánica lunar, hace aproximadamente entre 3.800 y 3.000 millones de años.

Un posible refugio para futuras misiones tripuladas

El descubrimiento de una cueva lunar de grandes dimensiones tendría importantes implicaciones para la exploración espacial. Según los científicos, estas estructuras podrían ofrecer protección natural frente a las temperaturas extremas, la radiación y los impactos de micrometeoritos, condiciones que representan algunos de los principales desafíos para la permanencia humana en la superficie lunar.

Si se confirma la existencia de una cavidad accesible y suficientemente amplia, podría estudiarse su utilización como refugio para astronautas o como espacio complementario para futuras bases lunares. Esto permitiría reducir algunas de las dificultades asociadas con la construcción de instalaciones artificiales en un entorno hostil.

Sin embargo, los investigadores advierten que todavía se desconoce si el pozo conduce realmente a una cueva y cuáles serían sus dimensiones y características. Incluso si no se encuentra una cavidad de gran tamaño, los datos obtenidos ayudarían a comprender mejor la actividad volcánica de la Luna y la composición de sus capas superficiales.

Una pieza más en los planes de la NASA para regresar a la Luna

GIMLI forma parte de una estrategia más amplia de la NASA para preparar futuras misiones científicas y tripuladas. La agencia también ha seleccionado otras investigaciones destinadas a estudiar los micrometeoritos, las sustancias volátiles y la presencia de hielo en regiones lunares permanentemente sombreadas.

Estos conocimientos serán fundamentales para evaluar los recursos disponibles y diseñar sistemas que permitan a los astronautas trabajar durante periodos más prolongados fuera de la Tierra.

Aunque todavía no hay pruebas definitivas de que el pozo de Marius Hills esconda una enorme cueva, su estudio podría aportar información decisiva sobre el pasado geológico de la Luna y las posibilidades de establecer una presencia humana sostenible en ella. El proyecto plantea así una posibilidad prometedora: que algunas de las estructuras naturales del satélite puedan facilitar la exploración del espacio sin necesidad de construirlo todo desde cero.

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