
Estados Unidos, 22 de octubre de 2026.– Un equipo de investigadores desarrolló herramientas de inteligencia artificial capaces de analizar fotografías del rostro para estimar la edad biológica y calcular el riesgo de mortalidad en pacientes con cáncer, con el objetivo de ayudar a los médicos a elegir tratamientos más personalizados.
El proyecto fue realizado por científicos de Mass General Brigham, en Estados Unidos, quienes crearon FAHR-Face, un modelo de inteligencia artificial entrenado con más de 40 millones de imágenes faciales. La herramienta permite identificar indicadores relacionados con la salud a partir de fotografías convencionales.
Los resultados de la investigación fueron publicados el 19 de octubre de 2026 en la revista científica The Lancet Digital Health, donde se detallan los alcances de esta tecnología y sus posibles aplicaciones en la atención médica.
Dos herramientas para evaluar la edad y la supervivencia
A partir del modelo principal, los investigadores desarrollaron dos sistemas complementarios: FAHR-FaceAge, diseñado para estimar la edad biológica de una persona, y FAHR-FaceSurvival, que analiza rasgos faciales para predecir resultados de supervivencia en pacientes con cáncer.
Estas herramientas buscan ofrecer información adicional sobre el estado físico de los pacientes, especialmente antes de recomendar tratamientos intensivos como cirugías, radioterapia o terapias sistémicas.
De acuerdo con los investigadores, contar con indicadores más precisos sobre el envejecimiento y la fragilidad física podría contribuir a identificar qué tratamientos se ajustan mejor a las condiciones de cada paciente.
No obstante, los científicos subrayaron que la tecnología está destinada a respaldar las decisiones médicas y no a sustituir la evaluación de los especialistas.

El rostro como indicador de salud
Durante el estudio, los investigadores identificaron distintas regiones faciales relacionadas con las estimaciones de edad biológica y los pronósticos de supervivencia.
Mientras FAHR-FaceAge presta atención a zonas como los pliegues nasolabiales, la frente y las sienes, FAHR-FaceSurvival analiza principalmente el área debajo de los ojos y alrededor del puente nasal.
La combinación de ambas herramientas mejoró el ajuste de las predicciones en una cohorte externa de validación de pacientes con cáncer, lo que apunta a su posible utilidad como complemento de los métodos clínicos tradicionales.
Tabaquismo y consumo de alcohol también influyen
La investigación también encontró asociaciones entre determinados hábitos y una apariencia facial biológicamente más envejecida.
Entre los factores identificados se encuentran el consumo excesivo de alcohol, el uso de drogas y el tabaquismo. Este último mostró una relación especialmente marcada: las personas que fumaban en la actualidad aparentaban mayor edad que quienes habían dejado de fumar, mientras que estos últimos presentaban una apariencia más envejecida que quienes nunca habían fumado.
Los resultados sugieren que los rasgos faciales podrían aportar información sobre algunos factores relacionados con el envejecimiento, aunque no constituyen por sí solos un diagnóstico médico.
Buscan ampliar la investigación
El equipo continúa desarrollando el estudio de investigación FaceAge, una iniciativa aprobada por un comité de ética institucional que permite a los participantes enviar una fotografía y recibir un informe de investigación.
Los datos recopilados ayudarán a evaluar y mejorar estas herramientas en poblaciones más amplias y diversas.
Los investigadores esperan que, en el futuro, los sistemas de inteligencia artificial basados en imágenes faciales contribuyan a que las evaluaciones de salud sean más consistentes y accesibles, particularmente en el tratamiento del cáncer y en la toma de decisiones clínicas individualizadas.




