
Anahí Ruiz
De entre la lista de miedos y fobias a los que nos enfrentamos los mexicanos, destacan según los «expertos de Internet» las cosas sobrenaturales, los extraterrestres, el fin del mundo y el SAT.
Sí, el Servicio de Administración Tributaria es uno de los entes gubernamentales más temidos por todos. Trabajadores formales e informales, profesionistas, freelancers, jubilados o chavos de 18 años, trabajadores del gobierno o del sector privado… empresarios y emprendedores, ni se diga. Y es que existen muchos mitos al rededor de los servicios que presta a los ciudadanos -que para el caso resultamos ser contribuyentes- y las obligaciones sobre las que nos obliga a realizar alguna acción.
Muchos hemos escuchado que al SAT no se le pasa nada, que podrás esconderte de tu ex por años, pero del SAT nunca o que ni muerto te vas a librar de pagar impuestos, y puede que tengan razón.
Por eso en este espacio no te daré una cátedra de lo que debes o no debes hacer respecto a tu situación tributaria, lo que sí te voy a recomendar hoy es que te evites problemas futuros y recurras a un experto en la materia que te asesore y ayude a proteger tu patrimonio desde la legalidad y el cumplimiento de la ley, para ya sabes, no meterte en problemas.
Por eso desde mi muy personal experiencia te van 3 consejos para elegir a un buen contador o contadora:
1. Que esté actualizado. Y no tiene nada que ver con la edad, los temas fiscales cambian frecuentemente, por lo tanto un profesional actualizado es garantía de que estarás al último grito de la moda contable y muy seguro sobre todo.
2. Que te inspire confianza. Tu contador poseerá datos con los que según su uso podrías vivir tranquilo o parar en la cárcel, así que la confianza aquí es básica. Se vale pedir recomendaciones o referencias si con eso ganas tranquilidad.
3. Que sea accesible. Alguien a quien puedas consultar a cualquier hora (con el debido respeto a su tiempo) ante un imprevisto, duda o problema; que te resuelve y sabes que te contestará el teléfono o el mensaje cuando la situación lo amerite, es alguien que se preocupa y ocupa de sus clientes y que sin duda se merece ser tu contador o contadora.
En conclusión, si bien es cierto que en esta era tecnológica pareciera que lo podemos hacer todo en línea y por nuestra cuenta, es importante reconocer nuestras limitaciones y que para eso existen especialistas a los cuales consultar. Tener un buen contador en tu vida o ir a una consulta al menos para hacerle preguntas con alguno para saber si tu situación fiscal se encuentra en orden es una inversión de tiempo y dinero que te aseguro te pueden ahorrar precisamente tiempo, dinero y mucho estrés.
Yo soy Anahí Ruiz, asesora en finanzas personales y te invito a seguirme en Facebook como @ARFinanzasPersonales para que tracemos juntos el mejor camino hacia tus metas financieras.
¡Hasta la próxima!