
Actualidad, 21 de agosto de 2026.- Un estudio internacional con datos de más de 4.2 millones de personas encontró que no toda actividad física tiene el mismo efecto sobre la salud cerebral. La investigación señala que el ejercicio realizado durante el tiempo libre se relaciona con un menor riesgo de desarrollar demencia, mientras que la actividad física asociada con trabajos exigentes podría tener un efecto contrario.
El análisis, publicado el 18 de agosto de 2026 en The Lancet Public Health, reunió información de 74 estudios realizados en 30 países, con participantes de entre 45 y 93 años y un seguimiento promedio de 10 años.
De acuerdo con los resultados, las personas que realizaban mayores niveles de actividad física durante su tiempo libre presentaron un 24 % menos de riesgo de demencia en comparación con quienes eran menos activos. En contraste, quienes tenían mayores niveles de actividad física laboral mostraron un 20 % más de riesgo.

Los investigadores explican que la diferencia podría estar relacionada con las condiciones en las que se realiza cada actividad. El ejercicio durante el tiempo libre suele ser voluntario, adaptable a las capacidades de cada persona y puede contribuir a reducir el estrés y favorecer la interacción social.
En cambio, los empleos físicamente exigentes pueden incluir movimientos repetitivos, levantamiento de cargas, largos periodos de pie, estrés laboral y exposición a factores como ruido o contaminación. Estos elementos podrían influir en la salud cerebral a largo plazo.
Natan Feter, investigador de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, señaló que los resultados cuestionan la idea de que cualquier movimiento físico produce los mismos beneficios para el cerebro y subrayó que el contexto en el que se realiza la actividad es relevante.

Los autores también advierten que el estudio es observacional, por lo que no permite demostrar que el trabajo físico provoque demencia. Además, parte de las investigaciones analizadas se basó en la actividad física reportada por los propios participantes.
Los hallazgos sugieren que mantener una actividad física voluntaria y regular durante el tiempo libre podría ser una estrategia importante para favorecer la salud cerebral, incluso en personas cuyo trabajo ya implica un esfuerzo físico considerable.




