
Ciudad de México, 06 de octubre de 2026.- Las escuelas militarizadas en México atraviesan una profunda transformación luego de que la Secretaría de Educación Pública (SEP) ordenara en julio el fin de este modelo, tras la muerte de Dafne Zapata, de 13 años, durante un campamento de formación militar en Tamaulipas. El caso es investigado como posible feminicidio y hay tres personas detenidas.
Decenas de planteles, que durante años incorporaron uniformes, disciplina, formaciones y métodos inspirados en la vida castrense, tuvieron que modificar su modelo educativo. Se estima que entre 20 y 50 escuelas, con hasta 20 mil estudiantes, resultaron afectadas.

En planteles como el Colegio Moderno Alarid, en Ciudad de México, los alumnos dejaron los uniformes de estética militar y términos como “cadetes” o “comandante” comenzaron a desaparecer. Sin embargo, algunas prácticas de disciplina y formación permanecen bajo una nueva estructura.
La medida ha generado opiniones divididas. Mientras autoridades y especialistas cuestionan los riesgos de prácticas consideradas excesivamente rígidas, padres de familia y defensores del modelo aseguran que la disciplina, el honor y los valores inculcados eran una de las principales razones para elegir estas escuelas.

Los casos de Dafne no son aislados. En años recientes también se han registrado las muertes de Zamir Pinto, de 16 años, y Érick Terán, de 13, en instituciones con formación militarizada.
El debate ahora va más allá del cierre de estos planteles: México enfrenta la discusión sobre hasta dónde llega la disciplina educativa y dónde comienzan los abusos, en una sociedad donde los símbolos, ceremonias y valores de inspiración militar forman parte de la cultura nacional.





