Román Culebro Martínez

– Tradicionalmente, los economistas han dividido el estudio de los fenómenos económicos con base en su enfoque (micro y macroeconomía) y con base en el método de análisis (economía positiva y economía normativa).

Sin embargo, debido a la diversidad de indicadores económicos existentes, los economistas han desarrollado otras clasificaciones de la economía adicionales a las tradicionales.

Una de esas clasificaciones, acaso la más llamativa y la más empleada en ámbitos ajenos al economista, es la clasificación de la economía empleando los colores.

De esta forma podemos hablar de que existe la economía verde, la economía naranja y la economía negra.

La economía verde o economía ecológica desarrolla modelos micro y macroeconómicos que consideran la sostenibilidad de los recursos naturales en el largo plazo.

A partir de la llamada Agenda 2030 establecida por la Organización de las Naciones Unidas desde el 2015 y suscrita por diversas naciones -entre ellas México-, la economía verde ha adquirido más importancia debido a que uno de sus objetivos es el cuidado y la preservación del medio ambiente.

Un concepto importante dentro de la economía verde es el “capital natural” (el acervo de todos los recursos naturales y servicios ambientales que tiene un país), el cual es el insumo básico para toda la producción de bienes y servicios de una nación.

México, por cierto, es considerado como uno de los países con mayor capital natural del mundo al albergar entre 60% y 70% de toda la biodiversidad del planeta.

La economía naranja, economía de las ideas o economía de la creatividad, por otra parte, desarrolla modelos que consideran la propiedad intelectual -patentes y derechos de autor principalmente- como la pieza clave de la generación de riqueza en un país.

Dentro de la economía naranja juega un papel muy importante la industria cultural y artística, ya que desde el punto de vista de los economistas la cultura no solamente amplía las libertades y opciones de los consumidores, sino que crea fuentes de trabajo y se vincula directamente con otras actividades económicas como el turismo. En México, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el valor económico de los bienes y servicios culturales representan 3.2% del PIB nacional.

La economía negra, economía sumergida o subterránea por su lado, es otra forma con la cual los economistas denominan a la economía informal, es decir a todas aquellas actividades y transacciones que no se declaran, registran o informan y por tanto no se contabilizan en el PIB de un país.

En México, con base en datos de INEGI, la economía negra o informal tiene un peso significativo ya que genera más del 50% del total de empleos y representa más del 20% de toda la producción total de la economía.


Verde, naranja o negra, todas las dimensiones de la economía son importantes y su adecuada atención impacta en el bienestar de la población de un país.

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Fuente: Coatza Digital 

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