
California, Estados Unidos, 18 de agosto de 2026.- Aunque el diamante es conocido como el mineral natural más duro del planeta y durante siglos ha sido símbolo de permanencia, científicos demostraron que incluso esta resistente gema puede fundirse cuando es sometida a condiciones extremas.
Un equipo dirigido por el físico Marius Millot, del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (LLNL), logró observar con un nivel de detalle sin precedentes el proceso de fusión del diamante. Para ello, utilizaron potentes láseres y ondas de choque para comprimir diminutas muestras de carbono a presiones de hasta 1.8 terapascales, superiores a las del núcleo terrestre.

El experimento, realizado en las instalaciones láser OMEGA de la Universidad de Rochester y publicado en Nature Physics, permitió resolver dudas que científicos habían mantenido durante aproximadamente dos décadas.
Las pruebas determinaron que el diamante comienza a fundirse a unos 7,300 kelvin, cerca de 7,000 grados Celsius, bajo presiones próximas a un terapascal. Esta temperatura es más de 1,000 grados menor que algunas estimaciones anteriores y coincide mejor con los modelos teóricos.
Los investigadores tampoco encontraron evidencias significativas de una fase cristalina conocida como BC8 durante la compresión mediante un único choque. Los átomos conservaron la estructura característica del diamante hasta que comenzó la fusión, lo que explica algunas discrepancias entre experimentos previos y simulaciones.

El hallazgo podría tener aplicaciones importantes en la investigación de energía de fusión nuclear. En el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, cápsulas diminutas de diamante se utilizan para contener combustible que posteriormente es comprimido mediante láseres. Los nuevos datos indican que modificar la intensidad y velocidad de los choques iniciales podría favorecer una mayor compresión del combustible y, de acuerdo con los modelos, incrementar considerablemente la ganancia energética.
Los resultados también aportan información para estudiar el interior de Urano y Neptuno, donde las enormes presiones y temperaturas podrían permitir que el carbono forme diamantes y se desplace hacia las profundidades de estos planetas, fenómeno conocido como la llamada “lluvia de diamantes”.
Así, el estudio no solo redefine lo que se sabía sobre los límites del material considerado una de las sustancias naturales más resistentes, sino que también abre nuevas posibilidades para comprender la materia bajo condiciones extremas, tanto en la Tierra como en otros mundos.




